No sé si ustedes han tenido esta experiencia: abres la computadora listo para trabajar, y terminas pasando media hora solo eligiendo colores, y por más que ajustes, nada se ve bien. Hoy por fin tuve suerte: abrí el selector de color al azar, y cualquier color que absorbía tenía ese aire elegante que se ve caro.
Primero, ¿qué es el selector de color? Es una herramienta muy simple, disponible en el móvil y en la computadora. Si ves un color bonito en tu pantalla, lo absorbes con él y el color se guarda, para usarlo luego en diseños, presentaciones, interfaces, etc. Normalmente lo uso solo para colores sólidos, pero hoy no sé qué pasó, quizás fue el café con dos terrones de azúcar que tomé por la mañana, que me despertó la mente. Absorbí algunos colores al azar y todos tenían ese tono morandi.
Por ejemplo, el primer lugar que absorbí fue una montaña lejana en una foto de paisaje en mi escritorio. Al hacer clic con el selector, salió un azul verdoso apagado, no un azul brillante que lastima los ojos, ni un verde grisáceo feo, sino ese tipo de color que sabes que se verá bien en cualquier lugar: como fondo de una presentación, le da categoría; en un póster, le da un toque artístico. En ese momento no lo creí, pensé que fue casualidad, así que absorbí el color de las hojas en una sombra cercana, y resultó ser un verde oliva con tono grisáceo. Junté los dos colores y, oye, combinaban perfectamente.
Después me enganché: absorbí los colores del fondo de pantalla, los iconos del navegador, e incluso los de mi vieja alfombrilla de ratón. No me digas, aunque el escritorio se ve desordenado, los colores absorbidos juntos tenían una sensación vintage muy armoniosa. Había un blanco crema cálido, un rojo con tono marrón, y un gris azulado claro. Esos tres combinados, ¿no son acaso los colores elegantes que los diseñadores alaban en sus Vlogs? Normalmente veo esos tutoriales que hablan de tener inspiración para combinar colores, suena muy místico, pero hoy, al abrir el selector, la inspiración vino sola.
Esto me hizo entender una lección: la elegancia no requiere gastar dinero en paletas de colores de pago, ni memorizar códigos de color. En las cosas que nos rodean, si sabes usar el selector de color, puedes encontrar buenas combinaciones en todas partes. La clave es tener la disposición de probar. Hoy tuve suerte, abrí el selector y absorbí varios colores con paciencia, y esos tonos que normalmente pasan desapercibidos de repente se veían bien.
Luego guardé esos colores en una paleta y de paso hice una portada simple para un informe de trabajo. Con esos verdes grisáceos, blanco crema, gris azulado, y texto en gris oscuro, la página se veía limpia y elegante, sin caer en lo vulgar de colores llamativos. Se la envié a un colega, y me preguntó si había aprendido a usar algún software nuevo. Le dije que no, que solo usé el selector de color, y no me creyó.
Así que, si hoy mientras trabajan los colores no les parecen bien, no se apresuren a culpar a su sentido estético ni a cambiar de monitor. Abran el selector de color, apunten a su entorno, absorban el color de la pintura de la pared, el color del cielo afuera de la ventana, el color de su taza de agua. Quizás también tengan un día de suerte como hoy, y al absorber colores, todo salga con estilo premium. Yo ya lo creo: cuando no tenga inspiración para colores, usaré el selector para absorber por todos lados, mejor que adivinar a ciegas con la rueda de colores.
Bueno, basta de hablar de esta tontería, tengo que guardar bien esa paleta antes de que se pierda al actualizar. Ustedes también prueben, quizás su selector de color también tenga suerte hoy.